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Alimentos ricos en hierro

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Alimentos ricos en hierro

De gran importancia para nuestro organismo, el hierro cuya representación en la tabla periódica de los elementos es “Fe” (Ferrum) con número atómico 26 del grupo 8, es un elemento químico de la familia de los minerales imprescindible para una correcta oxigenación de nuestros tejidos ya que forma parte del grupo de la hemoglobina esencial para la circulación y distribución del oxígeno a todos los tejidos corporales.

Existen dos grupos de hierro que se miden según la procedencia del mismo.

El primero sería el grupo del “Hierro no Hem” proveniente de los alimentos de origen vegetal, y el segundo sería el “Hierro Hem” cuyo origen es de procedencia animal.
Es recomendable ingerir las cantidades diarias de alimentos ricos en Hierro en nuestra dieta alimenticia de unos 10 a 15 mg al día, y más si se es deportista por la aceleración de la sangre y por consiguiente mayor consumo de oxígeno.

La forma de perder o consumir el Hierro se debe a la descamación de nuestra piel ya que se eliminan células con alto contenido en hierro, y a la descamación de las células epiteliales del intestino llamados “enterocitos intestinales” que se encargan de la absorción de varias moléculas alimenticias para ser transportadas al interior de nuestro organismo.

En muchas ocasiones se habla de la famosa enfermedad “Anemia”, pero… ¿Qué es la anemia? La anemia es el déficit o la falta de Hierro en nuestra sangre. Es más común en el embarazo de la mujer y en bebés lactantes inferiores a 1 año de vida. El hecho de padecer esta enfermedad impide la correcta oxigenación de los tejidos a través de la sangre, ya que la falta de hierro para formar la hemoglobina en los glóbulos rojos disminuye la capacidad de transporte del Oxígeno.

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Síntomas de la falta de hierro en nuestro organismo:
Los síntomas son muy concretos y fáciles de detectar como el malhumor, falta de fuerza o debilidad, pérdida del apetito, náuseas y vómitos, fatiga, dolor de cabeza, cansancio y adormilamiento, problemas de concentración… siendo estos los síntomas primarios de la anemia ferropénica además de existir otros síntomas secundarios como palidez en el rostro, uñas sensibles a romperse, pérdida del cabello, mareos leves y vértigos…
Todos estos síntomas son poco alarmantes, y muchos tienden a tratar dichos síntomas como aislados y a ser tratados como independientes, pero es tan fácil detectar la anemia como realizarse una analítica de sangre mediante una visita al médico.
En ocasiones se puede padecer anemia sin mostrar síntomas aparentes por lo que siempre es recomendable hacerse revisiones médicas de forma regular, al menos una vez al año para así estar seguros de no tener algun tipo de deficiencia que podría acarrear algún tipo de enfermedad.
Para contrarrestar la falta del Fe, se recomienda los alimentos ricos en hierro conocidos por su alto porcentaje o gran contenido en hierro fácilmente absorbible para nuestro organismo. Citaremos algunos que los médicos, nutricionistas o dietistas suelen recomendar a pacientes con falta de hierro en la sangre:

especias, hierbas o plantas aromáticas como el tomillo, comino, eneldo, albahaca, romero, pimienta negra y blanca, orégano, pimentón en polvo, laurel, guindilla, canela en polvo y curry.
Moluscos, crustáceos o marisco como las almejas y berberechos naturales y en conserva, chirlas, ostras y mejillones. También son aconsejables los langostinos y las gambas.
Cereales y acompañamientos apropiados para el desayuno como trigo, maíz, miel, fibras alimenticias preparadas.
Frutos secos como las nueces, ciruelas secas, pistachos, almendras, pipas de girasol, avellanas, dátiles, higos secos y cacahuetes.
Legumbres como los garbanzos, lentejas, judías, habas secas, arroz integral y soja.
Verduras u hortalizas como las espinacas, acelgas, coles, alcachofas, remolacha, espárragos y el puré de patata.
pescados como las sardinas, el salmón y el atún en aceite.
Carnes, embutidos y vísceras como los sesos, lomo embuchado, jamón cocido, hígado, carne de caballo, salchichas, carne de vacuno, foie-grás o patés varios, morcilla, chorizo, mortadela, salami, salchichón,…
Lácteos y derivados como el queso de cabra, queso manchego, Roquefort, yogur y la leche.
Huevos y derivados como la yema de huevo, huevos de codorniz, flan de huevo y clara de huevo.

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